La felicidad es la clave del éxito ¿O es al revés?

"El éxito no es la llave de la felicidad. La felicidad es la llave del éxito. Si amas lo que haces, el éxito vendrá". Es una frase del filósofo alemán Albert Schweitzer que nos sirve para plantearnos qué es más importante. Tener éxito en lo que hacemos para sentirnos felices, o que lo que hacemos nos haga felices para alcanzar el éxito. // Escrito por: Irene Rodríguez Aseijas para Womenalia

Uno de los más célebres defensores de esta segunda opción es Shawn Achor, psicólogo y conferenciante norteamericano, autor de la psicología positiva y el profesor más solicitado de la Universidad de Harvard (EE.UU). Fue precisamente allí donde, tras entrevistar a más de 1000 alumnos, llegó a la conclusión de que la felicidad no es consecuencia del éxito, sino al contrario.


Según Achor, estamos invirtiendo los valores “A menudo nos concentramos en perseguir logros profesionales, rindiendo al máximo de nuestras posibilidades en el trabajo y creemos que con ello nos sentiremos más satisfechos y felices, sin embargo, al contrastar esa actitud con nuestras necesidades individuales, descubrimos que el éxito no nos hace personas más felices. Al contrario, parece que lo más inteligente es fijarse en uno mismo, en cómo gestionamos nuestras emociones, para aprender a sentirnos más felices, porque si somos felices será más fácil tener éxito en lo que hacemos”.

Sin embargo esta idea choca con una de las premisas más arraigadas en nuestra sociedad occidental “Hay que trabajar duro para tener éxito, porque si alcanzamos el éxito, seremos felices”. Esta forma de pensamiento, un tanto simplista, parece no ser del todo efectiva. Recientemente la consultora Healthy Companies International, realizó un estudio para evaluar cuántas personas se sentían felices en su trabajo ¿Los resultados? Sólo uno de cada cuatro empleados encontraba felicidad y realización en su trabajo, un 60% veía sus funciones profesionales como una mera forma de recibir ingresos económicos para poder satisfacer otras necesidades y un 11% lamentaba que su rutina laboral les robase toda su energía y su felicidad.

Por tanto ¿Qué estamos haciendo mal?

Si aunque alcancemos nuestros objetivos profesionales no logramos sentirnos más felices tal vez, como dice Achor, habría que preguntarnos si nuestro cerebro y nuestro organismo funcionan de la forma en que nos ha repetido la sociedad ¿Y si fuera la felicidad la que inspirara la productividad? ¿Y si trabajar solo para conseguir reconocimiento y dinero fuera un error? Volviendo a Achor “Cada vez que nuestro cerebro experimenta sensaciones de éxito, automáticamente modifica los parámetros del mismo, tu cerebro se programa automáticamente para elevar el rango y la próxima ocasión debes sacar aún mejores calificaciones para poder experimentar el éxito otra vez. Si obtienes un buen trabajo, ahora necesitas conseguir un mejor puesto para considerarte exitoso, etc. Con este nivel de exigencia, la felicidad se encuentra permanentemente detrás del horizonte y el cerebro nunca se verá recompensado con la felicidad plena; siempre habrá un nuevo reto, un objetivo mayor, algo más allá, con las consiguientes cuotas de ansiedad y estrés de por medio”.

Achor es parte de una nueva corriente de investigación, que ha confirmado que cuando el cerebro experimenta felicidad y altos niveles de actitud positiva, tiene una ventaja significativa, en comparación con cuando se encuentra en estado neutral, en estado negativo o bajo situaciones de estrés. “La inteligencia aumenta, la creatividad se expande, los niveles de energía se elevan. Lo que hemos comprobado es un cerebro en “positivo” es 31% más productivo; es 37% más eficaz para cerrar una venta; los médicos son 19% más rápidos y precisos en sus diagnósticos”.


Entonces ¿Cómo aprender a tener más felicidad?

Evidentemente dedicarnos a nuestra vocación profesional sería la primera y más sencilla de las respuestas, pero no siempre es posible. Admitamos que, en la vida, no siempre resulta factible ganar una cantidad de dinero suficiente para vivir, haciendo exclusivamente aquello que amamos. Entonces ¿Podemos aprender a ser más felices con lo que hacemos y por tanto, mejorar nuestros resultados de una manera más sencilla y gratificante?

Para María Gil, consultora de the Worldgate group “Muchas de nosotras hemos recibido en algún momento de nuestra vida profesional alguna jornada de motivación, dinámicas de grupo, outdoors y teambuilding y está genial y es cierto ¡Funciona! Sin embargo los efectos duran tan solo unos pocos días; es fácil volver a la rutina operativa. Entonces pensamos que qué bien nos vendría tener al ponente a nuestro lado para volver a motivarnos, a lo que tal vez deberíamos preguntarnos ¿Y si esa figura motivadora fuéramos nosotros mismos?…



Worldgate group

En the Worldgate group pensamos que la motivación no solo debe venir de afuera hacia dentro sino y más importante de dentro hacia afuera. Uno tiene que asegurarse de tener “la caja de herramientas” que le permita encontrar y compartir una visión impulsora. Tener bienestar integral y con ello me refiero a salud, felicidad, buen estado de ánimo,.. depende casi al 100% de cada uno de nosotros, en definitiva, de tener una buena actitud o mejor dicho, una actitud positiva. Tu visión del mundo, cambia tu mundo. Y es importante recordar que hay elementos que nos ayudan; el lenguaje que utilizamos con los demás y con nosotros mismos, por ejemplo, incide directamente en nuestro bienestar. “Si cambias tu lenguaje, te cambia la vida”.

“Fisiológicamente, las emociones se concentran en el sistema límbico del sistema nervioso cerebral. Está demostrado que las emociones saltan en la amígdala y no se pueden controlar. Son como impulsos. Sin embargo, lo que nos contamos acerca de esa emoción, lo que sí depende de nosotros y qué nos decimos, se encuentra en el neo córtex, y es ahí donde se determina el estado de ánimo en el que nos quedamos después de esa emoción; por lo tanto, aquello que nos decimos, es decir, nuestro lenguaje determina nuestro bienestar”.



Solución a los problemas de la vida a través de 8 pasos

Siguiendo esta línea, los psicólogos estadounidenses Elias, Tobias y Friedlander proponen un método para la resolución de problemas basándose en la Inteligencia Emocional, llamado STOPP SPA, que pretende dar solución a los problemas de la vida a través de 8 pasos:

▪ Reflexionar sobre nuestros sentimientos: ¿Qué me pasa? ¿Qué es lo que realmente quiero? ¿Cómo creo que se sienten los que me rodean? ¿Qué puedo hacer para cambiar lo que no me gusta?
▪ Admitir que tenemos un problema: ¿Qué ha ocurrido? ¿Qué parte de responsabilidad tengo? ¿Cómo nació esta situación que me incomoda? ¿Qué puedo hacer para cambiarla?
▪ Marcarse objetivos: Saber qué es lo que queremos. Tener clara una meta: ¿Qué me gustaría que sucediera? ¿Qué puedo hacer para ayudar a que suceda?
▪ Buscar alternativas: ¿Cómo y por dónde podría empezar? ¿Qué plazos me marco? ¿Qué otros objetivos me gustaría alcanzar?
▪ Anticiparse: Tener claro qué puede ocurrir, qué reacciones podemos encontrarnos, qué apoyos, qué dificultades
▪ Seleccionar la opción más adecuada: De todas las alternativas posibles ¿Por cuál debo empezar? ¿en cuál tengo más oportunidades?
▪ Planear, anticiparse y no rendirse: Es importante tener un plan de acción y no rendirse si las cosas se complican ¿Qué hacer si las cosas no ocurren como esperamos? ¿Qué alternativas tenemos?
▪ Entender qué ha ocurrido y cómo podemos volverlo a intentar.


Y, quizá ésta última es la más importante, nunca rendirse. Una de las claves de la felicidad, más allá de la consecución de los objetivos concretos, es no abandonar nunca nuestros sueños, no darnos por vencidos. Por grandes y complejas que sean las dificultades, nunca debemos olvidar que, en la mayoría de las ocasiones, lo que nos hace realmente felices, más allá de la meta, es el camino.

Sobre la Autora:

Artículo redactado por Irene Rodríguez Aseijas -Directora de Comunicación y Contenidos de Womenalia.

Licenciada en Derecho y Máster en Comunicación Corporativa y Publicitaria por la Universidad Complutense de Madrid, Irene ha trabajado como redactora y Responsable de Comunicación y Prensa en diversas compañías, entre las que destacan Coca-Cola España y Accenture.
Para contactarnosescobarlarevistadigital@gmail.com
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