Las mujeres, ¿son mejores inversoras bursátiles que los hombres?

¡Las mujeres son mejores inversoras bursátiles que los hombres! Listo, lo dije...

Hay una cierta escuela de pensamiento (una que ha impregnado nuestra cultura durante los últimos treinta años) que afirma que no se pueden establecer diferencias entre los conjuntos de habilidades de los hombres y las mujeres.


En ciertos ámbitos, se ha convertido casi en una herejía sugerir que un género podría tener una ventaja respecto del otro.


Pero dejemos de lado lo políticamente correcto y hablemos francamente, como adultos. Los hombres y las mujeres siempre deben ser iguales en términos de derechos, respeto y oportunidades, pero nunca deben considerados como lo mismo.

Son esas diferencias entre los hombres y las mujeres las que hacen que la vida sea más emocionante. Y, debido a esas diferencias, las mujeres son mejores en algunas cosas que los hombres, y los hombres son mejores que las mujeres en otras.

A pesar del hecho de que los hombres superan por mucho a las mujeres en cuanto a la participación en el mercado, en mi experiencia personal, la gran mayoría de esas mujeres son mucho mejores inversoras que sus colegas masculinos.

He pasado mucho tiempo trabajando con agentes e inversores de ambos géneros, y si tuviera que simplificarlo y señalar un aspecto que pone a las mujeres por delante de los hombres, sería el "ego".

O, en realidad, la falta de ego.

El Diccionario define al ego como: "El sentido de autoestima o auto-importancia de una persona".

En términos psicoanalíticos (tal vez más apropiados para este contexto) el ego se define como:

La parte de la mente que media entre el consciente y el inconsciente, y es responsable de la comprobación de la realidad y el sentido de identidad personal.

Los términos clave aquí son las referencias a la "autoestima", la "auto-importancia" y el " sentido de identidad personal".

Los hombres -y nadie en su sano juicio podría discutir esto- sin duda tienen egos mayores que las mujeres.

En el mercado de valores, sus egos casi siempre se basan en la cantidad de dinero que están ganando (o perdiendo), lo que a su vez tiende a inflar o desinflar su "sentido de la identidad personal".

Las mujeres que conozco que participan activamente en el mercado bursátil no consideran que el desempeño de sus inversiones tenga que ver con sus características como personas, y sin duda nada tiene que ver con su autoestima.

Este enfoque les permite ser más objetivas en su análisis del mercado y en la ejecución de sus métodos de inversión.

Por ejemplo, si compran una acción y planean venderla si su precio se reduce un 10%, no tienen tantos inconvenientes en realizar la venta si es necesario; mientras que un hombre probablemente analice la pérdida de forma egocéntrica, lo que puede nublar su juicio y llevarlo a racionalizar la opción de mantener la inversión, generando una pérdida aún mayor.

La pregunta entonces es, "¿por qué no hay más mujeres que participen activamente en el mercado?"

La respuesta políticamente correcta es que las costumbres culturales arraigadas durante siglos limitan la participación de las mujeres en el mercado bursátil.

La respuesta políticamente incorrecta es que las mujeres no están tan predispuestas como los hombres a involucrarse en cuestiones matemáticas y financieras (algo que afirmó el entonces presidente de Harvard, Lawrence Summers, y que en última instancia, le costó su puesto), pero sospecho que la verdad se encuentra en algún punto intermedio.


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