La Sexualidad Femenina: Violencia sexual y su prevención - 2ª Parte,

Frecuencia y características

En su Tesis de Maestría “Caracterización de la violencia sexual desde una perspectiva de género”., realizada recientemente, el Dr. Alejandro Caral identifica las características sociodemográficas de la víctima y el victimario, según el sexo y las manifestaciones de violencia sexual más frecuentes.

El especialista examinó todos los expedientes judiciales radicados por causa de violencia sexual en el Tribunal Provincial Popular de Ciudad de la Habana. Estudió, en detalle, 206 víctimas, la mayoría mujeres y 196 victimarios hombres. // Autor: Aloyma Ravero

Las niñas fueron víctimas de abuso lascivo y corrupción de menores, mientras que las adultas jóvenes, víctimas de violación o su tentativa, y de proxenetismo. Las menores eran estudiantes y las adultas, solteras, de nivel primario y desocupadas, mientras que los victimarios fueron hombres jóvenes, solteros, desocupados, sin antecedentes penales ni trastornos mentales.

El especialista en el tema pudo constatar, según las pruebas, que la violación o su intento ocurren, por lo común, en la vía pública, de noche o madrugada, por un desconocido, empleando violencia física, mientras que el abuso lascivo y la corrupción de menores suceden generalmente de día, en domicilio ajeno al de la víctima, por alguien relacionado con el entorno interpersonal quien no utiliza la
violencia física.

“Es importante señalar lo encontrado con relación al estado mental de los victimarios. Existe la creencia popular que el individuo que comete este tipo de delito es un enfermo mental o un loco, o una persona con trastornos en la esfera sexual”, señala el Dr. Canal y puntualiza: “En este estudio sólo el 0.86% del total de victimarios (un caso) se trataba de un enajenado mental”.

Otras investigaciones realizadas en diversos países coinciden que la mayor proporción de victimarios no tiene alteraciones en la esfera psíquica.

Otros datos de interés

La Dra. Gliceria Lleó y el Dr. Ernesto Pérez también especialistas del Instituto de Medicina Legal, realizaron igualmente una investigación sobre maltrato sexual y entre sus conclusiones señalan que las víctimas adultas de delito sexual suelen ser, en su mayoría, solteras, trabajadoras o estudiantes, menores de 30 años.

El estudio arroja, además, que los victimarios son hombres jóvenes, con edades similares a las de ellas, en su mayoría solteros, con un nivel de instrucción de enseñanza media, trabajadores, y los delitos se cometieron el lugares apartados en horario nocturno o de madrugada, utilizando métodos cruentos.

Si bien, en nuestro país, la violación o su intento no es frecuente como en otros países del área, y nuestras leyes resultan muy severas para quienes cometen este tipo de delito, pretendemos que este artículo sirva como llamada de alerta para que las mujeres, sobre todo jóvenes, cuiden de colocarse en situaciones de riesgo.

Prevención

En un porcentaje de casos, ocurre también –según estudios en Cuba y otros países del área– que los victimarios son individuos conocidos
que comparten, a menudo, con las niñas y adolescentes abusadas.

Uno de los Cuadernos de Sexualidad, de Colombia, realizados por el Ministerio de Educación Nacional, para su proyecto de educación sexual, ofrece una serie de recomendaciones para prevenir el abuso sexual:

— Reforzar en las niñas y las adolescentes la necesidad y el derecho de diálogo que tienen consigo mismas y con las demás personas, es decir, expresar lo que piensan y sienten y oír lo que la otra persona piensa y siente. Esto es una contribución importante para crear un
clima de confianza en la familia y particularmente en sus padres.

— Inducir en ellas la convicción de que : “Mi cuerpo es mío y yo decido sobre él”. “Nadie tiene derecho a decidir sobre lo que hago con mi cuerpo”. “Mi sexualidad es valiosa y mía; debo cuidarla y no debo compartirla si no es por mi propia voluntad”. “Puedo y debo decir NO
cuando quiero decirlo”. Reforzar el derecho y la posibilidad de expresarlo, permite que niñas y adolescentes tengan cierta capacidad de autodefenderse contra el abuso sexual.
— Las madres y padres, la familia en general, deben ofrecerles a las hijas instrucciones específicas para que no acepten regalos o invitaciones de desconocidos o aún de conocidos que esperan algo como compensación a su gesto.
— Las niñas y adolescentes tienen que estar completamente convencidas que cuentan con sus familiares, maestras y maestros con quienes pueden hablar al respecto, antes o después que el abuso haya tenido lugar. Esto ayudará a prevenir o superar el trauma.
— El diálogo que se sostenga al respecto, debe ser llevado con cariño, respeto y serenidad, evitando aterrorizar a las menores (hasta el punto de que lleguen a temer o sospechar de cualquier expresión física o verbal de cariño o admiración). Lo importante es reforzar su
derecho y seguridad.

Aclaración – Abuso lascivo: el que abusa sexualmente de manera deshonesta de una persona del mismo o del otro sexo, usando fuerza, intimidación o cuando la otra persona se halle privada de razón o de sentido por cualquier causa o cuando fuese menor de 12 años de edad.

Sobre Aloyma RaveroAloyma Ravelo es cubana, periodista, encargada del Departamento de Atención a los Lectores e Investigaciones de la revista Mujeres (mujeres@teleda.get.tur.cu / http://www.mujeres.cubaweb.cu/).
Escribe un programa para la televisión llamado "Cuando una mujer..." y tiene dos programas radiofónicos, dramatizados, sobre -entre otros temas- sexualidad, salud sexual y reproductiva, sexoafectividad, familia, incomunicación. Ha publicado dos libros sobre sexualidad, uno para adolescentes («Del amor, hablemos francamente») y otro para jóvenes («Cien palabras de amor»).
Correo-e: aloyma@infomed.sld.cu .

Mujeres ÚNICAS en la REVISTA

Entradas populares