La Sexualidad Femenina: Autoerotismo - 2ª Parte

Con esos truenos... // Autor: Aloyma Ravero

Tiempo costó a la sexología abrirse espacio en esa maraña de injurias y calumnias sinfín.

Sólo a principios del siglo pasado, comenzó a hacerse la luz sobre esta práctica –una de las más viejas prácticas sexuales humanas– que llegó a ser incluso catalogada como “elemento destructor de la sociedad civilizada”.

Después de aquellos truenos, que duraron varios siglos, no todo se resuelve ahora diciendo lo contrario. Asimilar las ventajas del autoerotismo que enuncian hoy psicólogos y sexólogos, sobre todo, en la población femenina, es una labor de educación sexual y convencimiento que lleva su tiempo. Especialmente, hay que hablar del tema, cosa que apenas se hace todavía.

Entrando entonces en el asunto de las ventajas, la autosatisfacción es para muchas adolescentes la primera actividad sexual. Por medio de ella, se descubren los sentimientos eróticos y, al acariciarse en soledad, se aprende la forma que más nos acomoda para lograr la excitación y el orgasmo. Conocer el propio cuerpo, sus reacciones y vivencias eróticas es una gran ventaja para el encuentro sexual con
la pareja, señalan cada día más expertos en el tema.

Hay mujeres que se suman a la opinión de que es el hombre quien tiene que enseñarlas a sentir placer sexual. Sin embargo, este criterio podría redefinirse en aras de lograr un encuentro donde ambos van con un adiestramiento inicial que les proporciona mayor confianza,
soltura y una comunicación sin miedos, ante la seguridad de que somos capaces de sentir el orgasmo, porque ya lo hemos vivenciado en nuestras caricias en soledad.

Otras prerrogativas que sustentan los sexólogos, son las siguientes:

1. Durante la adolescencia, es parte importante del desarrollo psicosexual, ayudando a las personas a identificar los patrones de la propia respuesta sexual.
2. Proporciona satisfacción sexual a las mujeres que no tienen pareja o que, por períodos de tiempo están separadas o tienen al compañero enfermo.
3. Resulta cien por ciento seguro, ya que no transmite infecciones de transmisión sexual y no existe el riesgo de embarazo.
4. Permite el aprendizaje de la actividad sexual en un ambiente relajado, en el cual no hay que estar pendiente de la pareja y preocupadas por una buena identificación de la propia activación y respuesta sexual.
5. Puede servir para aliviar la tensión sexual, especialmente cuando no se dispone de otra alternativa.
6. Resulta un ejercicio que puede practicarse a lo largo de la vida.
7. Resulta efectiva para fortalecer la musculatura pélvica.
8. Diversos estudios demuestran que proporciona una vida sexual más larga.

Sin camisa de fuerza...

Hoy es bien reconocido –incluso por la OMS– que el autoerotismo no causa daño físico o psicológico alguno. Más bien es saludable y bueno.

Sin embargo, todavía circulan ciertos mitos en las mujeres, tales como que produce “granitos en la cara”, disminuye en el deseo sexual y hace crecer el clítoris. Uno de los más escuchados es que las adolescentes vírgenes, quienes acuden con frecuencia a esta práctica, después no pueden sentir con un hombre. Realmente, ocurre exactamente lo contrario. Otra falsa creencia muy generalizada es que, en exceso, resulta dañino. Habría que definir qué es exactamente excesivo porque debe reconocerse que lo que es “normal” para una mujer, puede ser “demasiado” para otra. Solamente en el caso que exista una conducta obsesiva y compulsiva, se debe consultar con un especialista para conocer las causas de un comportamiento que interfiere persistentemente la vida cotidiana o también, cuando sustituye la actividad sexual con la pareja.

Claro está, tales beneficios y ventajas citadas no son una camisa de fuerza ni deben tomarse como recomendaciones obligadas. Me he remitido a la información más actual y científica que existe del tema. Pero quien no está convencida o siente que es algo que la incomoda, no tiene porqué violentarse ni sentir que es “anormal”. Las mujeres diferimos en cuanto a apetencias sexuales; practicar el autoerotismo respondiendo a esas necesidades, se considera tan correcto como no practicarlo. En el sexo, como en tantas cosas de la vida, no se debe hacer nada que no se desee.

Como hemos venido aclarando en textos anteriores, la sexualidad no es pura genitalidad. Me gusta mucho la manera tan hermosa que define la sexualidad el doctor colombiano Luis Carlos Restrepo: La sexualidad se encuentra en un punto de cruce entre la naturaleza y la cultura; a
mitad del camino entre la genética y el símbolo. En esta ambigüedad reside su fuerza e innegable importancia para la aventura humana. Lo que diferencia la sexualidad humana de la sexualidad de los animales es haberse liberado de un patrón genético, fijo, abriéndose por completo a la influencia de la cultura. Nada mas predecible y estereotipado que un cortejo sexual animal, sometido incluso a ciclos
climáticos fácilmente cronometrables.
Nada más variado que las formas como diversas culturas e individuos expresan sus búsquedas sexuales.

La sexualidad es por todo esto, uno de los canteros donde han crecido en abundancia mitos, prejuicios, tabúes... Dediquemos un espacio al análisis de algunas de las creencias más populares.

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