Cosmética diaria: la nutrición de la piel

Cutis seco, deshidratado, normal o mixto

En un artículo anterior hablamos de los pasos básicos para preparar la piel diariamente para el descanso: limpieza y tonificación - imprescindibles, aún cuando no nos hayamos maquillado -.

Hoy nos dedicaremos a la nutrición y humectación del rostro y cuello.

Las cremas de nutrición profunda no necesariamente deben ser grasosas y realmente es desagradable imaginarnos las manchas de aceite en la almohada o la cara de susto del marido al vernos preparadas para ir a dormir.

Es conveniente que al comprar un producto para la piel, nos hagamos asesorar por conocedores del tema. Las Farmacias y Perfumerías importantes suelen contar con Expertas en Belleza, que no sólo informan sobre sus productos, sino también los prueban sobre nuestra piel y hasta nos hacen una limpieza de cutis completa, aconsejándonos cuales son los que se adaptan a nuestras necesidades.

Al levantarnos, el agua fresca, una buena tonificación y la crema o emulsión diurna para cutis seco preparan la piel para la base de maquillaje o simplemente la exposición al aire.

Una vez a la semana, en ese día especial que podemos dedicar a nosotras - ¿hay algún día así? – después de limpiar y tonificar, podemos recurrir a la consabida máscara de pepinos: sin piel, cortado en finas rodajas, cubrimos el rostro y cuello con ellas y en completo relax, dejamos actuar los benéficos hidratantes del tradicional vegetal unos diez minutos. Enjuagamos y nutrimos o humectamos.



El cutis seco es extremadamente sensible a la acción del sol. Protegernos con cremas o emulsiones diurnas con filtro solar, ayuda a paliar los problemas de la exposición diaria casual. Cuando, en cambio, decidimos una exposición prolongada, para obtener ese bronceado especial, nuestro rostro y cuello debe ser protegido con un bronceador con alto índice de protección, evitando los aceites, que aumentan la incidencia del sol. No nos olvidemos del fotoenvejecimiento de la piel, los surcos profundos y la apariencia de apergaminamiento resultante ni del tan temido cáncer de piel, una constante de nuestro tiempo

Una vez al mes, podemos shockear nuestra piel, con una máscara con jugo de limón mezclada con pepino y miel – un verdadero enchastre -. Procesamos o licuamos el pepino, escurrimos en él medio limón y le agregamos a la mezcla una cucharadita (de las de té) de miel. Pincelamos rostro y cuello, dejamos actuar diez minutos y enjuagamos con agua fresca. Tonificamos, humectamos o nutrimos.


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