Anorgasmia femenina - 1ra parte

El orgasmo femenino es un proceso complejo que tiene componentes biológicos, psicológicos y sociales.

Estos últimos son claves, hasta el extremo de que estudios antropológicos demuestran que en aquellas culturas en que se permite que la mujer disfrute del sexo como lo hace el hombre, la mujer tiene orgasmos; mientras que en culturas que se censura el placer femenino, la mujer tiene muchas más dificultades para alcanzar un orgasmo.

No en vano, la mente humana recibe los estímulos sexuales del cuerpo, pero su proceso no es algo mecánico. La respuesta a esos estímulos es procesada de acuerdo a unas normas de usos y costumbres aprendidos y practicados. Si la mujer tiene sentimientos positivos hacia el sexo, disfrutará de él. Por el contrario, si de manera consciente o inconsciente considera el sexo como algo peligroso y sucio, tendrá muy difícil su disfrute.

La anorgasmia es la ausencia persistente del orgasmo después de una fase adecuada de excitación en la actividad sexual. Se trata de un problema que puede ser diagnosticado y tratado, y en la mayoría de las ocasiones, curado.

Causas de la anorgasmia 

La falta de orgasmo puede durar toda la vida si no se ponen medios para remediarlo. En estos momentos se ha dado un paso muy importante: la mujer reivindica su necesidad, su gusto y su derecho al placer sexual.

Por eso, en la actualidad, el orgasmo femenino se ha convertido en motivo recurrente cuando se habla de sexo. Sin embargo, han sido tantos los años en que se ha negado su existencia o su derecho que no es extraño que a un tipo de mujer no tan minoritario le resulte muy difícil conseguir un orgasmo de manera habitual o incluso no lo haya experimentado en ninguna ocasión.

 Esta disfunción sexual se relaciona con el desconocimiento de la propia anatomía y función genital, en particular de la función del clítoris y de la eficacia de la estimulación.

De manera tradicional se ha considerado al hombre responsable del placer, planteamiento que ha dañado a la sexualidad femenina y a la pareja, porque, además de ofrecer una visión machista de la sexualidad, limita la relación sexual al coito. Sin embargo, según los estudios, el coito no es lo más efectivo para provocar el orgasmo femenino.

La estimulación directa del clítoris y de la zona de alrededor puede dar lugar a un orgasmo sin penetración en la vagina. Esto es lo que ocurre con la masturbación y en la relación manual y oral con un compañero. Desde luego, el orgasmo puede también producirse durante el coito, porque en estos momentos el clítoris es estimulado de forma indirecta: los movimientos de entrada y salida del pene constituyen una fricción del capuchón del clítoris, estimulando así este órgano. Además, con los movimientos de la pareja, la zona clitórica entra en contacto con el hueso púbico del hombre.

De cualquier forma, que la mujer no viva un orgasmo durante el coito no quiere decir que no disfrute de la penetración. La penetración vaginal suele resultar una experiencia muy placentera y plena, aunque no se alcance el orgasmo a través de ella.

En la 2da parte de esta nota hablamos sobre Las Soluciones

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