El virus del papiloma humano es una de las infecciones más frecuentes y, en algunos casos, puede derivar en cáncer de cérvix o cuello uterino: El virus del papiloma humano (VPH) afecta a piel y mucosas y se transmite por vía sexual con una tasa de transmisión muy alta. Es una de las infecciones más frecuentes, ya que se calcula que cerca de ocho de cada diez mujeres y uno de cada tres hombres sexualmente activos se han visto expuestos al virus. Por lo general, la infección por el VPH es eliminada de forma espontánea del organismo por el sistema inmune durante el primer o segundo año. Pero se dan algunos casos en los que el VPH puede derivar en cáncer de cérvix o cuello uterino. En este artículo se abordan los síntomas del virus, cómo detectarlo y de qué manera evitar su contagio. - Por ARANTZA GONZÁLEZ ARRATIBEL, AECC


Después del cáncer de mama, el cáncer de cuello uterino es el segundo más frecuente en las mujeres. Cada año, se detectan alrededor de 500.000 nuevos casos al año en todo el mundo. Es el quinto más habitual de todos los cánceres. La edad media de diagnóstico es de 48 años, aunque cerca del 47% de las mujeres con carcinoma invasivo de cérvix se diagnostica antes de los 35 años. Solo el 10% de los diagnósticos se hacen en mujeres mayores de 65 años.

Pero hay grandes diferencias entre los países más y menos desarrollados: mientras en estos últimos es el segundo tumor en frecuencia, tras el cáncer de mama, en los países desarrollados su frecuencia ha disminuido drásticamente en las últimas décadas. En muchos países del tercer mundo, el cáncer de cérvix es la primera causa de mortalidad por cáncer entre las mujeres, por delante incluso del cáncer de mama. En España se diagnostican unos 2.100 casos anuales, lo que representa el 3,3% de los tumores femeninos, por detrás de los tumores de mama, colorrectales, estómago, cuerpo de útero, ovario y hematológicos.

¿Cómo evitar el contagio del VPH?


Tanto para hombres como para mujeres, la medida principal para la reducción del contagio es el uso del preservativo en las relaciones sexuales siempre, incluido el sexo oral, con independencia de que sepan o no si tienen el VPH. Es importante recordar que el preservativo solo reduce el riesgo, no protege al 100%, ya que el virus puede estar en zonas fuera del área de protección. La única manera de evitar el contagio en su totalidad es la abstinencia sexual. También se puede prevenir mediante la administración de la vacuna del VPH en niñas con edades entre 9 y 14 años incluida en el calendario vacunal. Esta vacuna protege contra dos de los virus que causan el 70% de los cánceres de cérvix.

Síntomas y transmisión del VPH
En general, el VPH no produce síntomas, salvo aquellos subtipos que causan verrugas genitales. La mayoría de las personas desconoce que tienen o han tenido VPH, ya que en el 90% de los casos su sistema inmune es capaz de eliminar la infección por este virus en los dos primeros años. En los casos en los que las personas afectadas no saben que tienen el virus es cuando puede aumentar el riesgo de transmisión por falta de medidas adecuadas.

Detección precoz, citologías periódicas
Una revisión ginecológica periódica incluye la realización de la citología cérvico-vaginal o test de Papanicolaou. Mediante la extracción de una muestra de células del cuello del útero se puede detectar si hay células anormales. Se trata de una prueba sencilla, rápida e indolora.

La razón por la que es tan importante esta prueba es porque el cáncer de cérvix no se forma de manera repentina, sino que las células normales se transforman en precancerosa, y es durante ese periodo cuando se puede realizar un tratamiento más sencillo y eficaz a fin de evitar la formación del cáncer.

No existe ninguna excepción por la que una mujer no tenga que pasar por esta prueba periódica (aunque estén vacunadas). Las revisiones comienzan al inicio de las relaciones sexuales o a partir de los 25 años y con la periodicidad que recomiende el médico.

La vacunación para prevenir el cáncer de cérvix


El virus del papiloma humano (VPH o HPV del inglés human papillomavirus) es el virus de transmisión sexual más común en los Estados Unidos. Por lo menos, un 70% de las personas sexualmente activas estarán infectadas con el VPH genital durante algún periodo de su vida. Este virus infecta tanto a hombres como a mujeres.

Toda persona que en alguna ocasión ha tenido contacto genital con otra persona infectada con VPH puede contraer la infección y puede transmitirla a otra persona. Debido a que el virus puede ser "silencioso" durante muchos años, una persona puede tener VPH genital aun si han transcurrido varios años desde que él o ella tuviera relaciones sexuales.

La vacunación no debe sustituir a las revisiones ginecológicas. Hay que tener en cuenta que la vacuna no protege contra el 100% de los virus del papiloma humano ni contra otras enfermedades de trasmisión sexual.

El VPH puede desencadenar una infección que conduzca al cáncer cervical. La mayoría de las infecciones con HPV de alto riesgo se curan por su propia cuenta. Algunas persisten sin causar algún cambio celular anormal adicional. Sin embargo, unas cuantas causadas por VPH de alto riesgo terminan activando al cáncer cervical al paso de muchos años.

La vacunación protege a una persona de la infección futura por los tipos de alto riesgo de HPV que pueden conducir al cáncer. No es una vacuna contra el cáncer en sí mismo. Una persona recibe una serie de tres vacunas durante un periodo de seis meses. Los profesionales de atención médica inyectan estas partículas similares a los virus en el tejido muscular. Una vez dentro de la persona, estas partículas activan una respuesta inmune fuerte, de tal manera que el organismo de la persona vacunada elabora y acumula anticuerpos que pueden reconocer y atacar a la proteína L1 en la superficie de los virus VPH. Tras la vacunación, las células inmunes de la persona están preparadas para combatir la infección futura por los virus HPV de alto riesgo. Si una exposición ocurre, los anticuerpos de la persona vacunada en contra de la proteína L1 recubren al virus y evitan que libere su material genético.

Después de la vacunación, una mujer aún debe realizarse las pruebas de Papanicolaou de rutina u otra prueba aprobada de detección del cáncer cervical. Aunque la vacuna contra el VPH previene la infección por los tipos dominantes de VPH, los cuales son responsables de un 70% de los casos de cáncer cervical, no previene la infección por la mayoría de los otros tipos que también pueden causar cáncer cervical. Una prueba de Papanicolaou puede detectar el crecimiento cervical anormal sin importar qué tipo de VPH fue la causa de que se desarrollara.

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